Estos días estamos recibiendo noticias del accidente aéreo de Barajas 24 horas al día. Eso sería normal si no fuese porque no solo informan del propio accidente, si no de la vida de cada uno de los fallecidos y de su familia. Por qué nos crean ese interés morboso que nadie demandaría si no lo emitiesen? Si, ya sé la respuesta, por las audiencias.
No paran de contarnos todos y cada uno de los incidentes aéreos que ocurren en España a diario, sobre todo los de Spanair. Cancelación de vuelos y aterrizajes en aeropuertos anteriores al de destino por problemas técnicos son portadas en los periódicos, a pesar de que ocurren todo el año y nadie les da la más mínima importancia, lo importante es vender periódicos.
El caso es que todo esto puede provocar que ocurra lo mismo que en EEUU tras el 11 S, que miles de personas dejen de utilizar el avión para desplazarse en coche y que, por ello, aumente el número de muertos en la carretera.
Hace unos días he vuelto a ver por Internet un bulo que ya salió hace meses y que la propia implicada tuvo que desmentir públicamente. Decían que María Teresa Fernández de la Vega se había casado con la periodista María Escario. Leer esto me provoca carcajadas, igual que cuando se decía que Aznar estaba liado con Cayetana Guillén Cuervo, alucinante.
Lo peor es que hay gente que se lo cree y lo propaga. Esto, unido a los que lo hacen por mala intención, provoca que llegue a oídos de media España.
Internet es el el principal medio de difusión de todas estas mentiras intencionadas. Me hacen gracia los e-mails que desacreditan determinados productos conocidos por todos. Hace tiempo me llegó uno contando que McDonalds tenía granjas de unos bichos creados genéticamente, sin ojos, boca ni patas, alimentados por medio de unas mangueras, con los que hacían las hamburguesas. Otro hablaba del Red Bull, decía que era peligrosísimo tomarlo, sobre todo mezclado con alcohol, que estaba prohibido en varios países porque se habían dado muchos casos de ataques al corazón. La información venía avalada por varios médicos de un Hospital americano. Días mas tarde me llegó otro desmintiéndolo y demostrando la inexistencia de estos médicos y de este Hospital. Lo mismo con uno que hablaba sobre la margarina y su composición, en la que se utilizaban todo tipo de productos que podían hacerte un agujero en el estómago.
No quiero entrar en temas políticos, ahí tendríamos para escribir folios y folios sobre manipulación mediática, pero lo que hacen los medios afines a los partidos políticos roza lo esperpéntico. Recuerdo que desde que tengo uso de razón, gobierne quien gobierne, siempre aparece en algún periódico la noticia de que algún ministro/a ha utilizado algún avión o helicóptero del ejército para irse de compras o para cualquier otro uso personal. Eso sí, solo lo publica el periódico afín a la oposición de turno.
Casi nadie se para, por ejemplo, a leer el programa de la asignatura “Educación para la Ciudadanía” antes de criticarla, si dicen que va a manipular el cerebro de los niños será verdad, hay que vetarla antes de que España se convierta en un país de niños comunistas que instauren la 3ª República; nadie se para a leer el programa electoral del PP, si dicen que nos van a hacer volver al franquismo será verdad, no podemos votar por ellos, hay que evitar que esto se convierta en el 4º Reich; nadie se para a leer el Estatuto de Cataluña o de cualquier otra Comunidad Autónoma, pero todos estamos seguros de que es bueno o de que es malo, según nos convenga.
Yo creo que uno de los principales problemas es la falta de información y de interés por parte de la gente. Oyen lo que quieren oír sin preguntarse si es verdad o no. Si la noticia le viene bien a sus intereses o a su ideología política, pues perfecto, a darla por verdadera y a contárselo a todo el mundo.
Ahora me viene a la cabeza toda la historia de la Gripe del pollo. Nos íbamos a morir todos y ahora nadie habla de ella. Se vendieron millones de vacunas para algo que, una de dos, o era muy grave y ahora están cometiendo la imprudencia de no seguir alertándonos o era un globo que hincharon para meternos miedo y tenernos pegados a la tele una temporadita.
El caso es que hay que estar con las orejas bien abiertas, debemos informarnos antes de dar por hecho cualquier noticia o rumor y no dejarnos llevar por el sensacionalismo o el partidismo.